Claro que sí. Me gusta. Ya eres puro vicio. Me gusta oír tus cambios de tono. Me gusta. Tu orgullo de barrio. Que me lances el agua del vaso. Y tú sobre mí en el sofá. Me gusta acabar por los suelos. Las noches que vienes a la cama. Que siempre me pidas cinco minutos más de gracia por las mañanas. Las carcajadas. Las tardes en el césped La vergüenza. Combinar vida laboral y vida privada. Ir a verte. Cuando abres la puerta. Me gusta saberme de memoria todas tus versiones. Que te sepas mis días extraños. Mis malos despertares, manías, vicios y adicciones. Me gustan todas nuestras 24 horas que siempre se quedan cortas. Las noches enteras sin dormir. Los capuchinos. Los viajes garabateados. Las ganas de todo lo que no conviene. Buscar tú número en la agenda siempre que ocurre algo. Romper los muelles. Los vídeos caseros. Las chapuzas. Que desentonemos toda la lista de grandes éxitos. Que entre café y café me pidas que no me vaya el año que viene. Que siempre haya una buena excusa para todo. Que yo diga que solo me enamoro durante mes y medio y tú todavía me sigas el hilo. Que me digas eso de “es que menos mal que no hay dos como tú”. Responderte que “esto no tendría tanta gracia sin mi”. Que nos dé por devorar guarrerías. Por hablar de sexo. Por subir corriendo las escaleras y al llegar a casa nos digan que se nos oía desde la esquina. Por todo eso que me dejo por que se está haciendo tarde. Por todo eso que todavía no ha llegado. O por todo eso que los demás no deben saber que tramamos. Porque tú… porque yo… y madre mía cuanta tontería nos llevamos tú yo entre manos. Y estudiar no sé si estudiamos, pero reírnos… hay que ver cuánto, cuantísimo, nos reímos señores.lunes, 11 de febrero de 2013
Claro que sí. Me gusta. Ya eres puro vicio. Me gusta oír tus cambios de tono. Me gusta. Tu orgullo de barrio. Que me lances el agua del vaso. Y tú sobre mí en el sofá. Me gusta acabar por los suelos. Las noches que vienes a la cama. Que siempre me pidas cinco minutos más de gracia por las mañanas. Las carcajadas. Las tardes en el césped La vergüenza. Combinar vida laboral y vida privada. Ir a verte. Cuando abres la puerta. Me gusta saberme de memoria todas tus versiones. Que te sepas mis días extraños. Mis malos despertares, manías, vicios y adicciones. Me gustan todas nuestras 24 horas que siempre se quedan cortas. Las noches enteras sin dormir. Los capuchinos. Los viajes garabateados. Las ganas de todo lo que no conviene. Buscar tú número en la agenda siempre que ocurre algo. Romper los muelles. Los vídeos caseros. Las chapuzas. Que desentonemos toda la lista de grandes éxitos. Que entre café y café me pidas que no me vaya el año que viene. Que siempre haya una buena excusa para todo. Que yo diga que solo me enamoro durante mes y medio y tú todavía me sigas el hilo. Que me digas eso de “es que menos mal que no hay dos como tú”. Responderte que “esto no tendría tanta gracia sin mi”. Que nos dé por devorar guarrerías. Por hablar de sexo. Por subir corriendo las escaleras y al llegar a casa nos digan que se nos oía desde la esquina. Por todo eso que me dejo por que se está haciendo tarde. Por todo eso que todavía no ha llegado. O por todo eso que los demás no deben saber que tramamos. Porque tú… porque yo… y madre mía cuanta tontería nos llevamos tú yo entre manos. Y estudiar no sé si estudiamos, pero reírnos… hay que ver cuánto, cuantísimo, nos reímos señores.
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