
Ya no eres dios, ni hay milagros en el cielo de tu boca.
Ya no escribo tu nombre en los cristales húmedos del baño.
Ya no te sueño, ni te maldigo.
Ya no te odio.
Ya no hay sudor bajo las sábanas, ni cuento tus lunares en un día malo.
Ya no eres, ni estás, ni quieres, ni sientes, ni soy, ni te espero, ni te ansío.
Ya no te quiero.
Pero tu ya sabes como yo, que todo esto no es verdad.
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