domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Sabes? El otro día me di cuenta de que ya no recuerdo tu risa, cómo era tu tacto, si tus ojos eran marrones verdosos o verdes amarronados. Me acuerdo de cómo me llamabas, pero no de cómo te llamaba yo a ti. Sé la sensación que me quedaba tras que tu olor se quedara impregnado en mi piel pero no a que se parecía. Recuerdo el dolor, el sentir como me desgarraba por dentro, cómo las lágrimas se quedaban cortas para expulsar lo que sentí ese día. Y aunque eso es algo que me encantaría olvidar -ya que aún hoy tengo esa sensación al recordarlo-, también me acuerdo de cómo se ruborizaban mis mejillas cuando me decías mi vida o cada vez que me llegaba un mensaje tuyo. Del mismo modo, recuerdo tus mentiras, tus 'manías' (que no eran pocas) y tus 'es por tu bien' que lo único que escondían eran preocupación, mis noches llorando. Es triste ver como te voy olvidando, pero a la vez gratificante al saber, que fui capaz de pasar página. No las tenía todas conmigo.

Por un 7 de diciembre del 2011 eterno en nuestra memoria, enterrado en nuestro corazón

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