Nadie puede imaginarse la forma en la que te echo de menos cuando no estás. En cómo cada centímetro de mi, de mi piel, te dice a gritos que te quiere aquí y que le haces falta. Ni siquiera tú te lo imaginas.
Porque es imposible pensar que le puedes hacer tanta falta a alguien y que puedas llegar a ser tan esencial y necesario en su vida. Pero sí. Aunque ni tú ni nadie lo podáis comprender es así.
Y estaría mintiendo si dijera que eso a veces no duele, porque echar de menos duele y mucho, pero el 90% de las veces tiene recompensa. Porque después de tanta espera, de tantos días, aparecéis tú y tu sonrisa en mi portal y a mi se me olvida todo lo malo de ha tenido esa semana, lo difícil que es a veces echarte en falta.
Y cuando te vuelves a ir... vuelta a empezar. Un bucle, pero como ya he dicho antes, con recompensa.
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