lunes, 3 de marzo de 2014

Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma. Y eso eres tú, mi calma. Mi sol, ese que estaba escondido detrás de tanta nube. El que me da paz, tranquilidad y seguridad. Aunque no te creas, porque a veces también eres mi tormenta. Esa pequeña y dulce tormenta... 

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