miércoles, 15 de enero de 2014

Cuando nos gusta alguien, sus ojos nos parecen la mejor poesía de este mundo.

Cómo cuando le cae ese mecho de pelo en la frente y pasa por tu lado y te medio sonríe. 
Entonces te quedas mirando y pareces una completa inútil, pero te da igual. Porque te pasarías todas
las horas del día embobada (y casi es lo que hago). Mirarlo. De lejos.
Y no le encuentro nada malo. Ni un fallo. 

Es de esos chicos que te pasas la vida buscando y cuando paras, de repente aparece y dices ¡Hostia, cómo no te he podido ver antes! Y quieres que él te vea. 
¿Pero como te va a mirar, con la de chica que hay? Pero, ¿y si sí? 



No hay comentarios:

Publicar un comentario