Parece mentira que fuese hace un año cuando te tenía en mi casa cada domingo para ver una de esas pelis tan viejas.
¿Dónde te has metido?
Ya no hay nadie que calme a la abuela desde que no estás, ¿sabes? suele llorar mucho y se pasa las horas mirando el collar que le regalamos con tu foto grabada. Todos nos acordamos de ti cada día, pero ella más que nadie.
A veces, cuando estoy demasiado triste voy al cementerio y me siento enfrente de ti. Te hablo. Te cuento lo que me pasa y como me siento y ni siquiera se si tú me escuchas. Quiero pensar que sí. Que desde donde estés nos cuidas y sonríes por cada paso que damos.
No estoy muy segura de porque estoy escribiendo esto. Supongo que hoy duele más que nunca, porque hace un año que no estás.
¿Por qué?
Parece que fue ayer cuando te veía por el campo, de arriba a abajo, haciendo cualquier cosa. Todos sabemos que para ti el campo era... no se, como respirar y por eso lo seguimos cuidando. Porque para ti era importante.
No se si lo sabes, pero nos hemos pasado allí un verano entero y bueno, cada rinconcito nos recordaba a ti. Por las noches nos sentábamos en el porche, hablábamos y muchas veces salías tú en la conversación.
También recuerdo cuando entrabas a casa de la abuela y chillabas 'Juana, ya estoy en casa' y la abuela se reía y decía 'Que hombre este'.
Recuerdo muchísimas cosas buenas y también unas cuantas malas, pero esas decidí dejarlas atrás cuando te fuiste. No vale la pena quedarse con lo malo. Mejor me quedo contigo, y con todos los años que nos has regalado. Por todas las regañinas que nos echabas. Pero sobre todo, por el cariño que nos has dado a todos, abuelo. Te quiero, mucho.
Y te echo de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario