Un verano mágico.
Conmemoro el miedo, es lo que ha ocupado mi conciencia casi todo el tiempo. Miedo a las despedidas, donde acabaron despidiéndome, miedo a los cambios, que acabaron cambiándome, miedo a un adiós, que se convirtió en un nuevo hola. Bueno el miedo, y el amor.Conocer a personas que parecen amigos de toda la vida, y contar con ellos como si lo fuesen.
Sí, ya lo son.
Poner en práctica todo lo aprendido. Empecé el verano como si de otra vida se tratase, perdí muchas cosas valiosas por el camino, pero después de llover tanto el Sol brilla con más intensidad.
Noches en la playa con desconocidos.
Decepciones, como siempre. Siempre alguien está dispuesto a tapar tu maravillosa sonrisa.
Risas, llantos... Supongo que hay problemas que nunca se arreglan, pero sienta bien tener a quien te haga olvidarlos.
Nada como una buena cena en casa con tus amigas, nada como una noche bajo las estrellas.
En fin, cada verano tiene su historia.
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