jueves, 11 de julio de 2013

Hay que saber elegir bien a la persona por quien quieres complicarte la vida. Alguien por quien merezca la pena rayarte a niveles infinitos, echarle de menos a morir cuando no está a tu lado, fastidiarte por tenerle todo el día en tu cabeza, morirte de rabia porque cada canción que escuchas y cada película que ves hacen que te sientas identificada,  imaginarte todo un mundo con el antes de irte a dormir y admitir que te despiertas todos los días y lo primero que quieres ver es un mensaje suyo con los buenos días. Hablo de amor, hablo de querer y de nunca olvidarse, de prometer cosas imposibles, de fundir sentimientos , soñar despiertos y encontrarse con la mirada. De echarse de menos y quererse de más, de sentir reacciones químicas recorriendo toda tu anatomía, de corazones latiendo a contra corriente y de no sacar su imagen de tu cabeza. Dicen que pensar mucho en alguien es perjudicial para la salud, así que yo debo de estar grave, y por las noches debo rozar el estado crítico. ¿Sabes que me quitas horas de sueño y yo adoro dormir? Deberíamos jugar con las mismas cartas, así que te deseo un insomnio lleno de recuerdos míos. Y es que quiero ser tu perdición, aquello que más desees, esa tentación imposible de aguantar y tu imán. Quiero que mañana me quieras más que hoy,  que todos tus “te quiero” sean solo para mí , que no irás por delante o detrás de mí, sino a mi lado, que seré la dueña de tus labios y que cada vez que me caiga tú estarás ahí para levantarme. Quiero convertirme en todo lo que un día quisiste y si eres inteligente, no dejarás escapar. Sé que no soy la tía ideal para cualquier hombre, pero ahí radica exactamente lo que no quiero, a cualquier hombre. 
¿No crees que la vida es demasiado corta para estar enamorándose de lo común?



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