Imagínate un trastero amplio, con varias cosas, pero sobre todo, está ordenado y ahora llego yo y te invito a que entres y te quedes conmigo, a mi lado, y tú sin pensarlo empiezas a desordenármelo y cuando ya no tienes nada más que desordenar te vas sin recoger, dejando todo patas arriba, y ahora soy yo la que tengo que recoger tus desperdicios, volver a lo que era antes, dónde todo estaba ordenado. Justo cuando estoy apunto de ordenarlo llegas tú otra vez, y vuelves a desordenarme mi trastero, una y otra vez y ahora soy yo la que te dice: ''si vas a venir a desordenar mi trastero no te olvides de irte cuando lo dejes todo recogido, eso sí, si te vas no vuelvas''
No hay comentarios:
Publicar un comentario