miércoles, 27 de febrero de 2013

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 Me follaré tus incertidumbres hasta que se conviertan en certezas. Te arrancaré de la boca el temor a base de mordiscos. Me tragaré los suspiros de tu boca de los que emanan las dudas. Te besaré los labios para impedir que pronuncien un adiós. Jugaré con tu lengua, llevándome de ti la soledad. Arañaré tu piel para que olvides el dolor de tiempos pasados y centrarte así en el presente. Acariciaré cada rescoldo de tu piel donde quepa la pena. Haremos poesía cuando nuestros cuerpos choquen empapados de sudor, resbalando por nuestro cuerpo la sangre de las heridas que aún no cicatrizaron. Y me beberé a morro tu amor, tu deseo, tus ganas. Todo tu ser abrazaré para no dejarte ir jamás, solapando nuestras almas hasta el punto en que se conviertan en una sola. Te miraré a los ojos para borrar de tu mirada la tristeza, y lo volveré a hacer cada vez que note la ausencia de una sonrisa en tu angelical rostro. Y si discutimos que sea por la reconciliación que viene después. Y si lloramos que sea de la risa. Y si no nos hablamos que sea porque estamos ocupados jugando con nuestras lenguas. Y si no nos vemos que sea porque estamos hablando por teléfono. Y que si no nos llamamos sea porque nos estamos viendo. Y así, día y noche, semana a semana, mes a mes, año a año, vida a vida, hasta el último suspiro de nuestros labios... hasta el último soplo de nuestro corazón.

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