Nunca pensé que nadar en tu amor seria unos de mis pasatiempos favoritos, ahora ya que mi corazón no pensaba ni en el amor, ni en los milagros, llegaste tu con las puertas del paraíso abiertas, pudiendo convertir sol en luna, y nubes en estrellas.
Pronunciabas mi nombre una y otra vez, hasta que cada vez más me sentía como la pura dinamita, y así, veía como poco a poco la Torre Eiffel se nos iba quedando cada vez más pequeña, por que ya ni París podría soportar nuestro nivel de amor.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario