Y entonces alguien tuvo el valor de decirle ''tú la quieres a ella''. Por un momento quiso aguantar la compostura, volver a poner buena cara y soltar un ''yo ya la he olvidado'' como hacía siempre. Para sorpresa de los alli presentes, no tardó ni un segundo en agachar la cabeza y aceptarlo. Aceptar que habían pasado muchos días y que nada había cambiado, sin embargo, todo estaba diferente. Aceptar que follaba con otras para olvidar que esa chica le había follado el corazón y que no había manera, ni una puta forma de sacarla de su cabeza.
Todo su alrededor sabía que estaban hechos el uno para el otro, todos sabían que se amaban. Todos, menos ellos.
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