sábado, 29 de diciembre de 2012

Hoy pasé por tu casa con la esperanza de verte. Necesitaba verte como las plantas necesitan de la luz del sol. Rogaba no sé a qué o a quién que aparecieras en la siguiente esquina, que me vieras y te quedaras bloqueado, pero solo por un segundo. Para que después, vinieras hacia mí y convirtieras en hechos todas las palabras que ayer leí a través de esta fría pantalla. Fundirnos en uno al abrazarnos, que el corazón estuviera al borde de la taquicardia cuando nuestros labios se rozaran por primera vez. Lo deseaba realmente. Pero el tiempo se nos acabó, y ni tu viniste, ni yo fui a buscarte. Me quedé esperando en medio de la calle a que aparecieras, con todos los te quieros golpeándome en el pecho al igual que el viento golpeaba mi pelo. Pero el amor de ayer no se perdió en el aire. Fue anoche cuando adoptó la forma de caducas palabras, pero el sentimiento, te aseguro que es eterno.

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