El amor es un juego, en el que unas veces se gana y otras en cambio se pierde. Al final, todo nuestra vida se reduce a eso, a un simple juego. Pero como todo niño siempre queremos ganar, porque eso es lo que nos han inculcado,¿o acaso me equivoco? Desde pequeños todos quieren que ganemos. Sin ni siquiera pararnos un segundo a mirar a nuestro contrincante, debemos hacer todo lo posible por ganarle, dando igual sobre quien tengamos que pasar y a quien tengamos que pisar. Y en el amor es igual, hacemos todo lo posible por ganar, ¿a quien le importa los sentimientos de la otra persona? Yo te respondo, a nadie, porque eso es lo que nos enseñaron desde pequeños. Nos enseñaron que nuestro objetivo en esta vida es ganar, y eso es lo que nosotros hacemos, como buenos alumnos hemos aprendido de nuestros maestros, y lo hemos hecho con éxito, deberían estar orgullosos porque sus enseñanzas nos han calado. Por ello cuando escucho a la gente me pregunto si no se dan cuenta de que es la sociedad la que ha hecho que el amor se base en esto, en ver quien es el ganador y quien el perdedor, da igual como lo llame porque el resultado va a ser siempre el mismo. Vencedores y vencidos, suena irónico hasta el decirlo, pero es la cruda realidad, esta sociedad de mierda nos ha hecho ser lo que somos y por mucho que intentemos remediarlo la cosa no va a cambiar porque siempre estará el instinto de ganar, de ser el mejor, de pasar por encima de todo el mundo, porque eso es lo que todos esperan, con esas ideas son con las que hemos crecido. Y si por un solo segundo te paras a darle la mano a alguien, será peor, como se suele decir es peor el remedio que la enfermedad. Sólo sé que si por un instante te paras e intentas querer a una persona sin intentar ganar, esta te va a pisotear, porque una persona si puede intentar cambiar pero una sociedad lo veo improbable. Porque al menos si quisieran hacerlo diría que hay una remota posibilidad, pero el hecho esta en que la gente ni se plantea el cambiar, les gusta ver sufrir a los demás, no se preguntan el porque tenemos que estar siempre pensando en superarnos. Tan sólo lo hacen, sin preguntarse el porque, sin más. Sus vidas son monótonas, es como un robot que se crea para una función y solo vive para desempeñarla. Las personas somos exactamente igual nos crearon para superarnos los unos a los otros, y nadie se plantea el cambiar. Desde mi punto de vista somos robots, aunque nadie quiera molestarse en verlo. Podemos llegar a ser tan egoístas que aunque lo veamos lo único que somos capaces de pensar es que se joda, a mi ya me toco, yo ya lo vive, que cada uno acarre con lo que le toca. Pero estamos equivocados, porque a si no se llega a ningún lado. Si queremos que el cambio sea posible debemos unir todas nuestras fuerzas e intentarlo, cada uno debe colaborar con un granito de arena y así entre todos podremos construir una montaña. Tal vez no sea la más estable, pero lo que si sé es que tendrá fragmentos de cada uno de nosotros, y así entre todos lograremos nuestro objetivo, porque la unión hace la fuerza.
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