El ático de la memoria.
sábado, 1 de septiembre de 2012
vive sin esperar nada de nadie.
A veces esperamos cosas de la gente, que nunca llegan y por culpa de eso, viene la decepción, por eso yo he aprendido a no esperar nada de nadie, a que las cosas lleguen cuando, como y donde tengan que llegar, así se vive mucho más feliz.
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